Construyendo las bases de mi carácter. A los 14 años iba a ayudar a mi madre a hacer trabajos de limpieza antes de ir al instituto.  La vida carecía de sentido para mí. Viví una fuerte crisis adolescente que pagué dejando de estudiar, pero la vida me trajo la oportunidad de encontrar mi vocación: ayudar a los demás.  Trabajé y estudié en paralelo hasta los 24 años. Para entonces había obtenido una Diplomatura en Trabajo Social, un postgrado universitario en Intervención Psicoeducativa con menores en riesgo y conflicto social, y había sido durante 1 año trabajadora social becaria (con remuneración) en el Ayuntamiento de Madrid.

Aprendí que trabajar en lo que te gusta le da sentido a tu vida, que es necesario arriesgar para lograrlo y para mejorar en cualquier aspecto de tu vida, y que siempre hay alguien dispuesto a echarte una mano si te entregas con pasión a lo que haces.  

Persiguiendo el cambio afuera. Desde los 26 años y durante 13 años fui trabajadora social. Puse en marcha varios proyectos, con una característica común: la innovación. En dos ocasiones llevé el proyecto a Congresos profesionales como ejemplo de buenas prácticas. 

Estudié algunos postgrados: Intervención Sistémica de Terapia Familiar, Intervención psicosocial con grupos (Grupo Operativo); e Inteligencia Emocional. También asistí a seminarios de formación vivencial sobre Comunicación No Violenta, Análisis Transaccional y Marca Personal entre otros.

Fundé mi 1ª empresa: Tamiz, con dos socias con quienes trabajé durante tres años. Tras aciertos y errores abandoné por estrés. Sentí mucha frustración y me costó tomar la decisión, lo viví como un fracaso, no podía seguir con un sueño que me costaba la salud…

EL cambio afuera se logra primero adentro. A los 35 años me acerqué a las filosofías orientales en busca de las respuestas que no obtuve en el conocimiento de Occidente. Estudié meditación y practiqué durante años con la guía de un maestro y también me formé en técnicas diversas orientadas al desarrollo de la mente:  Método Silva, Neurofeedback Neuroptimal y Psych-K.

Retomé el emprendimiento (36 años) con la creación y puesta en marcha de la metodología Programa LINCE, una metodología de entrenamiento mental para deportistas, donde combiné el conocimiento y herramientas que había adquirido hasta entonces. Volvía a ser yo, llena de ilusión y entusiasmo y confiaba en haber aprendido de los errores del pasado.

Primero fui free lance y luego empresaria. Formé un equipo, fundé una Escuela para certificar en la metodología a otros profesionales y durante 6 años viví con gran disfrute y entrega este proceso lleno de aciertos pero también de errores empresariales.

En muchas fases de este emprendimiento sentí desesperación y frustración, no sabía identificar por qué me iba bien o por qué me iba mal, pues pasé por ambas situaciones repetidas veces. Me abrí a pedir ayuda y ¡¡llegó!!

En mis últimos años de LINCE recibí el asesoramiento de un mentor. Me formé en una nueva metodología e incorporé el conocimiento de las leyes de la física cuántica, aprendiendo cómo materializar en el mundo físico lo que creamos con la mente en el mundo cuántico. Me trabajé a fondo y logré dos grandes objetivos: encontrar mi pareja (ideal) con quien estoy feliz y superar las barreras que limitaban mi crecimiento empresarial (como el miedo al fracaso que me perseguía durante mi emprendimiento con LINCE, también aprendí a conciliar mi vida personal y profesional, pude pagar deudas mejorando la gestión financiera de mi empresa y aprendí a ser buena líder). El aprendizaje de los nuevos conceptos me llevó a la decisión de vender Programa LINCE y por tercera vez en mi vida reemprender haciendo lo que más me gusta y sé hacer: innovar, comunicar y guiar en la transformación personal a otros para que puedan conseguir sus objetivos. Durante un año y medio he estado dando vueltas sin una dirección clara,  ya que todavía me faltaban algunos aprendizajes que ahora ya siento totalmente logrados (puedes ver este vídeo). 

Es tiempo de recoger los frutos: Terminé 2018 con una firme decisión: entregar mi conocimiento y experiencia a otras mujeres que desean lograr sus sueños en el ámbito de su cuerpo, sus relaciones y / o en su propósito. Las tres áreas donde yo ya he obtenido resultados. Me reinvento como coach mentora y lo hago creando un movimiento de mujeres al que he llamado Diosas Conquistadoras, una plataforma de enseñanza-aprendizaje de desarrollo personal donde enseño herramientas y conocimientos para que las mujeres puedan verdaderamente aprender a conquistar sus pensamientos y sentimientos. En el movimiento estoy formando un equipo de Diosas Líderes que trabajan conmigo en esta visión de inspirar y enseñar a otras mujeres a transformarse para lograr sus sueños. He escrito una trilogía que recibe el mismo nombre donde comparto todo mi conocimiento y experiencia, desde lo personal, incluyendo mi historia de aciertos y fracasos en cada una de esas áreas.

Es tan grande la satisfacción que hoy tengo por mi transformación personal y profesional que siento la necesidad de compartir mi aprendizaje con el mundo entero!