Mantener una mentalidad dieta nos aboca constantemente al fracaso.

Esta mentalidad es muy adictiva porque ofrece buenos resultados en el corto plazo. Pero ¿qué sucede a largo plazo?

Todas hemos hecho dieta en algún momento y hemos bajado esos 3kg o 5kg o 10kg que nos sobraban, pero al cabo de un tiempo hemos cogido esos mismos kg y alguno más. ¿Te ha pasado? y ¿no estás harta de dietas? yo me harté después de sufrir con este tema más de 20 años y gracias a que había obtenido buenos resultados en otras áreas de mi vida aplicando las siete verdades ocultas de la vida (un conocimiento muy valioso, casi secreto porque no se enseña en las escuelas o universidades, pero que ha logrado ser estudiado y enseñado a través de los siglos en distintas culturas), me decidí a aplicar este conocimiento a mi forma de encarar este problema: mi sobrepeso. 

Tras haber obtenido buenos resultados conmigo y muchas otras mujeres, ahora puedo ayudarte a comprender por qué las dietas no te han funcionado y no te funcionarán para lograr y luego mantener tu cuerpo ideal. 

La primera razón es que estás buscando una solución en el plano equivocado.

Estás buscando la solución en el cuerpo, cuando éste no es la causa, es el síntoma. La solución la tienes que buscar en la transformación de tu mente. Porque la causa de que no logres bajar de peso y estabilizarte es está en tu mente.

Empiezas una dieta y al inicio es normal tener un buen nivel de motivación, el cual facilita que apliques las pautas nuevas de alimentación. Pero en algún momento la motivación baja y aparecen los hábitos negativos que traías con tu alimentación: atracones, picar entre horas o volver a los alimentos menos saludables, etc., y acabamos abandonando los buenos hábitos que intentamos instaurar.

¿Qué sucede aquí? ¿Por qué hacemos esto? ¿Por qué baja la motivación y nos saltamos nuestro plan?

Necesitas saber que la principal causa de todo esto está en los condicionamientos inconscientes que tienes grabados. ¿Y qué es esto? Pues son asociaciones mentales que te llevan a conductas automáticas repetitivas en torno a la comida, al peso, a tu cuerpo y a tu autoimagen.

Se basan en ideas, pensamientos a los que en un momento dado les diste el poder absoluto de ser una verdad (es decir te los creíste) y al creerlos se convierten en tu guión de actuación. Ni siquiera vuelves a pensar en el tema, pero actúas en base a lo que creíste. Esto sucede porque cada creencia (idea/pensamiento que has creído) activa en ti pensamientos que justifican eso que crees, a la vez activan una o varias emociones y estas emociones te impulsan a actuar de un modo concreto. Veamos un par de ejemplos:

Ejemplo 1 de condicionamiento inconsciente:

CONDUCTA QUE SE REPITE: darte atracones muchas noches

CREENCIAS

  • “tengo que ser delgada para ser aceptada y querida por los demás”
  • “cuando sea delgada seré feliz, mis problemas desaparecerán”

PENSAMIENTOS

  • “ha sido un día muy duro, voy a comer solo un trozo de queso y me serviré una copita de vino: un día es un día”
  • “qué narices yo soy la dueña de mi vida, que les dén a las flacas, yo soy así y punto! –mientras sigo cortando queso y añado pan y…-.

SENTIMIENTOS

  • Estrés, tensión interna, cansancio
  • Insatisfacción vital, carencia, vacío (postergo el bienestar a unas condiciones futuras que nunca o casi nunca llegan)
  • Decepción, frustración, tristeza, debilidad, limitación, impotencia

ACTUACIÓN

  • Círculo interminable de pasar de la restricción al exceso y vuelta a empezar

Ejemplo 2 de condicionamiento inconsciente:

CONDUCTA QUE SE REPITE: picar entre horas en momentos de aburrimiento

CREENCIAS:

  • “Yo soy así”
  • “No se puede cambiar, es muy difícil”
  • “Si no estuviera rellenita no sería yo”

PENSAMIENTOS:

“tengo hambre” (mientras estoy camino de la cocina…)

SENTIMIENTOS:

  • Aburrimiento, apatía
  • Insatisfacción vital, carencia, vacío

ACTUACIÓN:

  • Comer fuera de horas (mientras como no siento el aburrimiento, ni el vacío o la insatisfacción)

¿Cuál es la conclusión de esto?

Que si no aprendes a aceptar y gestionar tus emociones y a modificar tus creencias, por mucha dieta que hagas, siempre volverás al hábito negativo que tienes grabado en tu mente. La motivación por el cambio ayuda a que controles tus emociones y mantengas la nueva pauta, pero es una “receta” temporal.

La solución en el largo plazo está en:

  1. descubrir cuáles son tus condicionamientos inconscientes relacionados con la comida y tu cuerpo
  2. modificar tus creencias
  3. aprender a gestionar tus emociones
  4. adquirir y sostener hábitos saludables con la comida, el ejercicio físico y otros autocuidados.

Lo cual es todo un proceso que requiere su tiempo.

 

La segunda razón es porque tu foco de atención, tu objetivo principal, está en la pérdida de peso y no en cambiar hábitos.

Lo que va a lograr que te estabilices en tu nuevo peso, tu nuevo cuerpo es que sea el resultado de haber cambiado tus hábitos de alimentación y de ejercicio y autocuidados.

Quizá te preguntes cómo puedes saber si estás “haciendo dieta” o “cambiando hábitos”. La respuesta la obtendrás al observar dónde estás manteniendo tu foco de atención la mayor parte del tiempo: si está en ver cuántos kilos has bajado, estás en “mentalidad dieta”, pero si tu atención está en el presente, en adquirir nuevas formas de pensar-sentir-actuar, estás “cambiar hábitos”.

Este segundo foco te ayuda a ACEPTARTE tal y como eres, a AMARTE con tu peso actual, no ponerte condiciones relacionadas con tu imagen, tu peso, etc. Y ello hará más fácil que puedas lograr lo que deseas: tu cuerpo ideal. Pero recuerda que esto llegará si primero aprendes a amarte y aceptarte mientras pones el foco en adquirir buenos hábitos mentales y físicos.

 

La tercera razón es porque hacer dieta es sembrar la semilla del temido efecto rebote.

Las dietas te abocan a estar en percepción de restricción y en consecuencia, por el principio de polaridad, acabas en un exceso.

Este principio es universal y explica cómo todo funciona por polaridad, es decir que todo es dual, tiene dos polos (uno que consideramos positivo y otro negativo). Cuanto más te enfocas hacia un polo, generando rechazo del polo opuesto, más te estás encaminando –inconscientemente- hacia ese polo que rechazas. Esto lo explicó muy bien Carl Jung, con su teoría de la Sombra.

Esto no tienes que creerlo, solo recuerda una situación de tu pasado, en la que tras estar privándote durante un largo tiempo de uno o varios alimentos, te aparecieron unas ganas locas de comerte esos alimentos y de hecho lo acabaste haciendo. ¿sí? seguro que tienes más de un ejemplo…

La única manera de que esto no suceda es cambiar tu percepción de que no estás en restricción. Y para eso no puedes estar haciendo una dieta donde te has quitado la mayor parte de las cosas que estabas acostumbrada a comer. Debes ir modificando tu alimentación poco a poco para que tu cerebro no perciba que está “restringiendo” sino que cada nuevo cambio lo asimile sin estrés y lo considere su nueva “normalidad”. Haciéndolo así, de forma progresiva, lograrás en un periodo largo de tiempo (1 o 2 años) haber cambiado tus hábitos de alimentación, de hacer ejercicio y de cuidarte y la consecuencia de todo ello será que habrás logrado bajar de peso y estarás manteniéndote.

Voy a regalarte una primera herramienta para empezar tu nuevo rumbo hacia el cuerpo ideal: una guía de preguntas que puedes hacerte e ir respondiendo para ser consciente de esos condicionamientos inconscientes que contienen creencias limitantes y que normalmente están influenciados por mensajes y experiencias del pasado (la infancia y adolescencia sobre todo).

Reflexiona un rato sobre las siguientes cuestiones y responde…

  1. ¿Qué mensajes escuché en mi infancia y adolescencia sobre el cuerpo y la imagen?
  1. ¿Qué decían de mi cuerpo y mi imagen?
  1. ¿Qué me decía yo en la pubertad y adolescencia sobre mi cuerpo y mi imagen? ¿Cómo me sentía conmigo misma en relación a mi cuerpo y a mi imagen?
  1. ¿Qué me digo ahora a mí misma sobre mi cuerpo y mi imagen? ¿Cómo me siento conmigo misma en relación a mi cuerpo, peso, talla y a mi imagen en general?
  1. ¿Te sientes personalmente responsable de pensar en las comidas de la familia, comprar los alimentos necesarios y prepararlos?
  1. Si el refrigerador está vacío cuando tu familia tiene hambre, ¿te sientes culpable o incapaz?
  1. ¿Has hablado alguna vez de ello con tu pareja? ¿Con tus hijos? ¿Con otros seres queridos?
  1. ¿Disfrutas cocinando?
  1. ¿Te preparas comidas deliciosas incluso cuando estás sola?
  1. ¿Eliges comidas sanas cuando comes fuera o cuando otras personas te preparan la comida?
  1. ¿Qué piensas y sientes en relación a ser feliz? ¿Qué mensajes escuchaste sobre la felicidad en tu casa y en tu entorno?
  1. ¿Qué piensas y sientes en relación al éxito? ¿Qué mensajes escuchaste sobre el éxito en tu casa y en tu entorno? 
  1. ¿Qué piensas y sientes sobre el amor? ¿Sientes que te amas de forma incondicional, o te pones requisitos y condiciones como la de ser delgada para quererte? Y, ¿qué percibías en tu casa respecto al amor?
  2. ¿Qué piensas y sientes en relación al reconocimiento? ¿Te has sentido valorada en tu casa, por tus padres, por tus profesores, por tus amigos? ¿Te condiciona mucho la opinión de los demás?

 

Tu cambio es posible, si yo lo logré ¡¡tú también puedes!! 

Nos vemos pronto!

África.